viernes, 11 de marzo de 2016

TÉCNICAS DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS PARA ALUMNOS DE NECESIDADES ESPECÍFICAS DE APOYO EDUCATIVO

TÍTULO: TÉCNICAS DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS PARA ALUMNOS/AS CON NECESIDADES ESPECÍFICAS DE APOYO EDUCATIVO.
TÉCNICA: LA MEDIACIÓN

DESCRIPCIÓN: Es una manera de ayudar a las personas a manejar sus diferencias en presencia de un observador imparcial, calmado y que mantiene la justicia. La justicia es muy importante para los niños; El mediador debe intentar ser tan imparcial como sea posible.

La mediación es un proceso por el cual una tercera persona, el mediador o mediadora, ayuda a dos o más personas en conflicto a que busquen una solución pactada, conjunta, al problema que las enfrenta. Cabe señalar que el mediador nunca juzga ni arbitra, no aporta contenido a las deliberaciones propias del proceso mediador; dicho contenido lo proporcionan siempre las partes en conflicto.

En el proceso, los mediadores aseguran a las partes en conflicto una total confidencialidad de todo lo que se dice a lo largo de los encuentros de mediación, y exigen un respeto formal al otro, que se traduce en la prohibición del uso de motes (siempre hay que utilizar los nombre propios), insultos o tonos de voz prepotentes o despectivos. También hacen cumplir absolutamente el turno de palabra, que ellos administran de forma exclusiva, de la manera más equitativa y justa posible. De este modo, intentan equilibrar las posiciones de poder de los contendientes, que no siempre son iguales. Muchos de los casos que se proponen a mediación implican algún tipo de agresión sobre una parte más débil de otra más fuerte, que los mediadores deben neutralizar lo más eficazmente posible.

En cualquier caso, todas estas características del proceso mediador sólo son posibles si se cumple la primera y más importante de las condiciones previas: la voluntariedad. Sólo es posible la mediación si las partes en conflicto aceptan voluntariamente entrar en este proceso y comprometerse, así, a la resolución del conflicto planteado, tanto si se trata de problemas relacionales, como de agresiones, insultos, rumores, etc.

Los acuerdos a los que llegan las partes implicadas se reflejan por escrito, en un contrato, que estará sometido a revisión en un período de quince días, para comprobar si las partes han cumplido con el acuerdo.

Por otra parte, la vía mediadora puede ser alternativa a la sanción ordinaria, lo cual ayuda a algunos alumnos a decidirse por esta opción para evitar el castigo, pero también puede ser complementaria a la vía sancionadora.
La formación de los futuros mediadores cobra una importancia fundamental para el éxito del proceso.

La mediación debe caracterizarse por los siguientes aspectos fundamentales:

Debe ofrecer al alumnado, profesorado y familias la posibilidad de resolver conflictos, sentándose juntos con una tercera parte neutral, los mediadores, para hablar del problema e intentar llegar a un acuerdo que satisfaga a las partes.
Los mediadores no son especialistas en dar soluciones, ni dicen lo que hay que hacer, sino que intentan ayudar a que las partes en conflicto encuentren por sí mismas las soluciones que más les convengan.

Los conflictos más frecuentes que suelen llegar a mediación son:

Rumores, insultos, motes molestos, quejas, malentendidos.
Disputas y peleas.
Amistades que se han deteriorado.
Amenazas, personas que te incordian o que te agobian.
Situaciones que te desagradan o te parecen injustas.

En este sentido, conviene dejar claro que los procedimientos de mediación no pretenden sustituir o suplantar a ningún órgano de gobierno (Dirección, Jefatura de Estudios, Consejo Escolar), de representación (Delegados de curso) o de coordinación docente (Tutoría,), sino, al contrario: contribuir a facilitar el desarrollo de sus funciones.

¿QUÉ PAPEL JUEGA EL MEDIADOR EN EL CENTRO EDUCATIVO?


Lo que hace fundamentalmente el mediador es marcar unas reglas de juego y utilizar unas técnicas que ayuden a que sean las diferentes partes en conflicto las que verbalicen sus problemas, sentimientos, emociones, posiciones, intereses y necesidades, y que pacten una solución y se comprometan a respetarla. Los mediadores y mediadoras han de controlar de manera exquisita el cumplimiento de las normas en el proceso, pero nunca alterarlo.


 Para implantar el servicio de mediación contamos con la coordinación y el apoyo del equipo directivo, que es el punto principal del Centro donde llegan los conflictos y desde donde nos derivarán las mediaciones. También lo harán los tutores de todos los cursos del Centro, que son también los que mantienen un contacto constante y diario con los alumnos.

 Los profesores implicados comenzamos a realizar mediaciones cuando existían problemas que podían tratarse por esta vía. Siempre las realizamos en parejas de dos porque es la manera más eficaz de llevar a cabo el proceso.

Cuando hay dos personas, en cualquier intervención, el trabajo resulta más retroalimentativo y enriquecedor. En el caso de la mediación escolar, siempre que haya dos mediadores/as, permitirá que exista una mayor objetividad en la intervención, además de, apoyo y colaboración a la hora de reconducir determinadas fases.


De esta manera, se pueden ir tomando anotaciones e ir organizando la información para conocer la situación que se da, las personas implicadas y los sentimientos implícitos y explícitos. Por eso, si son dos personas las que lo hacen, existirá una mejor distribución de la tarea, además de aprendizaje y valoración mutua, permitiendo mayor operatividad y objetividad.
La mediación toma tiempo y se le debe dar el tiempo que requiera. El siguiente es un procedimiento eficaz.
Tarea del mediador:
1. Decir a los niños que cada uno de ellos tendrá la oportunidad de contar su versión de la historia sin interrupción.
2. A medida que cada niño habla, haz que primero diga cuál era el problema y luego lo que pasó durante el conflicto.
3. Si el problema todavía existe, ayuda a los participantes a desarrollar algunas soluciones posibles y a escoger una para llevar a cabo.
4. Si el problema ya no existe, preguntar a los participantes si había maneras más eficaces de resolver el problema que la que escogieron.

EJEMPLO (Ejemplo para poner en práctica la técnica):
La profesora hace de mediadora en un problema entre dos alumnas. Su tarea será mediar en el conflicto teniendo la mayor imparcialidad posible.
Carolina, una alumna popular de quinto, ha acusado a Alicia, que no es muy apreciada, de robarle su dinero del almuerzo. Lo ha hecho en voz alta y en público. La maestra, E.G., llama a las niñas a un lado y les explica el proceso de mediación.
EG: Carolina, supongamos que tu empiezas. ¿Cuál es el problema?
C: Ella cogió mi dinero del almuerzo.
EG: Tu dinero del almuerzo no está, y sospechas que ella lo cogió.
C: Sí.
EG: ¿Por qué sospechas de ella?
C: Ella tenía que quedarse en clase  en el recreo. Susana entró y la vio junto a mi pupitre. Todos saben que ella roba.
EG: No, yo no sé eso. Lo que estamos intentando hacer es encontrar tu dinero. ¿Tienes algo más que decir?
C: No.
EG: Alicia, ¿qué tienes que decir?
A: Nada. Yo  no cogí  su dinero.
EG: ¿Estabas en su pupitre?
A: Sí, pero sólo porque cuando pasé al lado, me choqué contra él y algunos papeles se cayeron, así que los volví a poner encima. Eso es todo.
EG: Bien. Carolina, tu dices que ella cogió  tu dinero cuando estaba en tu escritorio. Alicia, tú dices que estabas volviendo a poner los papeles encima... ¿ahora, qué hacemos?
C: Busquemos en su pupitre.
A: No, busquemos en el de ella.
EG: Carolina, ¿buscaste con cuidado en tu pupitre?
C: No es necesario. El dinero estaba en la parte de adelante.
EG: ¿Por qué no buscas una vez más?
[Carolina lo hace y regresa habiendo encontrado el dinero].
EG: Bien, ¿ahora, qué hacemos?
C: Lo siento, Alicia.
A: Está bien.
EG: Espera un momento. Tú la acusaste delante de la clase.
C: Supongo que debo decirle a todos que yo estaba equivocada.
A: No es necesario.
C: Yo quiero hacerlo. Estaba equivocada.
EG: Cuando uno está equivocado, es mejor admitirlo y superarlo. Dense las manos y sigamos la clase.
Éste era un problema delicado que afortunadamente no resultó ser de robo sino de falsas acusaciones. E.G. mantuvo su imparcialidad de manera estricta y desde el principio se centró en definir el problema, no en la presunta culpa o inocencia de Alicia. Obviamente, ésta es una clase en la cual debe desarrollarse más el “espíritu comunitario” de modo que no se recurra a la búsqueda de chivos expiatorios.
Carolina, una alumna popular de quinto, ha acusado a Alicia, que no es muy apreciada, de robarle su dinero del almuerzo. Lo ha hecho en voz alta y en público. La maestra, E.G., llama a las niñas a un lado y les explica el proceso de mediación.
EG: Carolina, supongamos que tu empiezas. ¿Cuál es el problema?
C: Ella cogió mi dinero del almuerzo.
EG: Tu dinero del almuerzo no está, y sospechas que ella lo cogió.
C: Sí.
EG: ¿Por qué sospechas de ella?
C: Ella tenía que quedarse en clase  en el recreo. Susana entró y la vio junto a mi pupitre. Todos saben que ella roba.
EG: No, yo no sé eso. Lo que estamos intentando hacer es encontrar tu dinero. ¿Tienes algo más que decir?
C: No.
EG: Alicia, ¿qué tienes que decir?
A: Nada. Yo  no cogí  su dinero.
EG: ¿Estabas en su pupitre?
A: Sí, pero sólo porque cuando pasé al lado, me choqué contra él y algunos papeles se cayeron, así que los volví a poner encima. Eso es todo.
EG: Bien. Carolina, tú dices que ella cogió  tu dinero cuando estaba en tu escritorio. Alicia, tu dices que estabas volviendo a poner los papeles encima... ¿ahora, qué hacemos?
C: Busquemos en su pupitre.
A: No, busquemos en el de ella.
EG: Carolina, ¿buscaste con cuidado en tu pupitre?
C: No es necesario. El dinero estaba en la parte de adelante.
EG: ¿Por qué no buscas una vez más?
[Carolina lo hace y regresa habiendo encontrado el dinero].
EG: Bien, ¿ahora, qué hacemos?
C: Lo siento, Alicia.
A: Está bien.
EG: Espera un momento. Tú la acusaste delante de la clase.
C: Supongo que debo decirle a todos que yo estaba equivocada.
A: No es necesario.
C: Yo quiero hacerlo. Estaba equivocada.
EG: Cuando uno está equivocado, es mejor admitirlo y superarlo. Dense las manos y sigamos la clase.
Éste era un problema delicado que afortunadamente no resultó ser de robo sino de falsas acusaciones. E.G. mantuvo su imparcialidad de manera estricta y desde el principio se centró en definir el problema, no en la presunta culpa o inocencia de Alicia. Obviamente, ésta es una clase en la cual debe desarrollarse más el “espíritu comunitario” de modo que no se recurra a la búsqueda de chivos expiatorios.





TÉCNICA: JUEGOS DE ROLES( ROLE PLAYING)
DESCRIPCIÓN
Los juegos de roles como técnica de resolución de conflictos implican dramatizar una situación de conflicto que se ha presentado, para ayudar a los estudiantes a obtener una nueva comprensión de sus conductas.
Pasos:
1. Describe la situación del conflicto, dándoles el momento, el lugar y los antecedentes. Define los roles a ser actuados y pídales a los participantes que los actúen, o solicite voluntarios.
2. Haz que los actores representen el conflicto. Si se atascan, ayúdeles con preguntas claves. Hazlo brevemente.
3. Detén la actuación en el punto del conflicto. Haz sugerencias o pídale sugerencias al público sobre lo que podría hacerse después. Luego, haz que los actores incorporen una de la sugerencias en el juego de roles y lo terminen.
4. Discute siempre sobre el juego de roles cuando haya terminado. ¿Cómo podría haberse prevenido el conflicto? ¿Cómo se sentían los personajes en la situación? ¿Fue una solución satisfactoria? ¿Qué otras soluciones podrían haber funcionado?
Antes de comenzar a usar los juegos de roles como una técnica de resolución de conflictos, haz que los niños practiquen con situaciones hipotéticas. Éstas son menos amenazantes que las situaciones de conflicto reales. Ten en cuenta, también, el hecho de que a todos los estudiantes no les gusta participar en juegos de roles. La técnica no necesariamente debe usarse siempre para soluciones públicas. También funciona bien en privado, aunque se requiere que el profesor/a  esté presente para guiarla.
EJEMPLO:
Actividad: Practicar en  situaciones de conflicto simuladas.
Nivel: todos los niveles.
Aprender a quejarnos es algo muy sano. No se trata de guardar un malestar dentro: provoca úlcera; tampoco se trata lanzarlo "a matar", es peor que la úlcera para quien lo recibe.

Vamos a poner en práctica unos cuantos juegos de rol que nos permitirán analizar y mejorar nuestras "formas". Seguro que tras esta experiencia nuestras críticas son más constructivas.

Estos son los temas que anotaremos en papelitos y que pasarán a interpretar los alumnos/as de forma voluntaria escogiéndolos al azar. Iremos pidiendo que vayan saliendo voluntarios para la interpretación por parejas antes de elegir el papel que nos indica de qué va la queja.



1.- La comida que hoy hemos encontrado en nuestro plato está muy fría. No es la primera vez que nos pasa.

2.- Estamos en la cola del autobús a la hora punta y notamos que una persona se coloca en los primeros puestos sin respetar su turno de llegada.

3. Nos acaban de entregar las notas. Los resultados son "catastróficos". El examen era considerado por la mayoría muy difícil. Expresamos nuestras quejas al profesor o profesora que lo ha redactado.


Con estas situaciones tendremos más que suficiente para una sesión completa.

Tras cada interpretación preguntaremos a las personas que han actuado CÓMO SE HAN SENTIDO. Esto, como ya hemos repetido en numerosas ocasiones, es muy importante y debemos prestarle la atención suficiente. Una vez que nos cuenten sus sentimientos y emociones durante la interpretación pasaremos al análisis.

¿Se dan situaciones como ésta en la realidad? ¿Hemos vivido alguna situación similar en primera persona? Aunque ha estado muy bien teniendo en cuenta la dificultad de la situación ¿se podría mejorar de alguna manera? ¿Se ha logrado convencer a la persona que recibe la queja o se ha creado un enfrentamiento mayor?

Esta serie de preguntas o algunas otras similares, la deberemos realizar tras cada interpretación. No se trata de tener tiempo para realizarlos todos los juegos de rol propuestos, sino de analizarlos en profundidad para extraer el aprendizaje que facilite nuestras vidas (y las de las otras personas).


TÉCNICA: LOS TÍTERES DE PROBLEMAS
DESCRIPCIÓN
Nivel educativo: Infantil y Primer ciclo.
Los títeres de problemas se usan como actores de los juegos de roles. Los títeres les proporcionan a los niños pequeños la suficiente distancia de un conflicto para discutir su propia conducta sin sentirse amenazados.
     1.         Ten varios títeres disponibles, y explica  su uso a los niños: "Éstos son los títeres de problemas. Ellos están para ayudarles a resolver sus problemas".
     2.        Cuando haya un conflicto, usa los títeres para dramatizar la situación ante un grupo o en privado.
    3.       Detén el juego de roles de títeres en el punto de conflicto. Solicita sugerencias para resolver el problema. Incorpora una de estas sugerencias y termina el juego de roles.
Frases que podemos utilizar con las marionetas:
Te veo muy enfadado, ¿recuerdas que hacemos cuando nos sentimos así?
Con lo que te gusta jugar con tu amigo y hoy no te has entendido con él… ¿Qué le puedes decir la próxima vez que no te deje jugar con el balón?
Veo en tu cara que estás triste porque tu amiga no está ¿con que otra amiga crees que podrías jugar?
EJEMPLO:
Usaremos para esta actividad el libro “El imaginario de los sentimientos de Félix. Es un libro muy apropiado para los alumnos de Infantil y con Trastornos de Espectro Autista o Discapacidad Intelectual. Utilizaremos a Félix,  el personaje principal de la historia; para  representar diferentes situaciones y emociones. Al mismo tiempo introduciremos situaciones conflictivas que  nos interesen trabajar y las posibles soluciones. Podemos usar cualquier marioneta que tengamos en clase para representar las vivencias de FÉLIX.
El cuento está disponible en:
http://www.autismonavarra.com/wp-content/uploads/2012/03/El-Imaginario-De-Los-Sentimientos-De-Felix.pdf


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